mayo 21, 2024

La habitual bajada de temperaturas del otoño pone en auge las terrazas de invierno, esos espacios privilegiados que pocos restaurantes pueden ofrecer

Seguir disfrutando de luz natural en los momentos de ocio y hedonismo cuando las temperaturas bajan es posible solo gracias a las terrazas de invierno, esos ambientes amplios y aclimatados donde podemos disfrutar de una comida al sol sin tener que estar abrigados.

El restaurante Portonovo, mítico establecimiento a pie de carretera que este año celebra su 55 Aniversario, ofrece una gran variedad de espacios acristalados, dónde la luz del día penetra por los techos regalándonos la atmósfera de un día cálido y primaveral aunque nos encontremos en pleno otoño.

Gracias a una reciente reforma de uno de los restaurantes gallegos con más solera de la capital, una parte importante de su espacio estival se convierte en una moderna terraza de invierno, acristalada y paneleada con maderas decoradas y papel pintado.

En estos ambientes con un guiño a la estética náutica, podemos disfrutar de una cocina que ha mantenido intacta su filosofía después de más de medio siglo de historia.

Partiendo de recetas tradicionales que conectan con el territorio de procedencia, el chef Daniel Cerdán con motivo de las celebraciones del 55 Aniversario, ha preparado un menú degustación con 7 platos a 35 euros, que acerca las nuevas generaciones a los manjares de la cocina gallega.

 

 

Cabaña Marconi, el restaurante de cocina internacional con un matiz sueco fundado por Marcos Olazábal Janson a las puertas de Madrid, nos ofrece uno de esos lugares donde podemos ser testigos oculares de la magia del otoño y sus colores, gracias a sus comedores acristalados con vistas a un jardín íntimo y frondoso capaz de convertir un almuerzo en una experiencia sugestiva.

Apartado, escondido, silencioso, el jardín gastronómico de Marcos Olazábal enamora por ofrecer esa atmósfera de intimidad y calidez acogedora propia de los chalets del Mar Báltico, fuente de inspiración de este restaurante que hace de las tradiciones culinarias del norte de Europa su signa de identidad.

Los platos de Cabaña Marconi están íntimamente ligados a las vivencias de su creador, un incansable aventurero amante de las cumbres borrascosas y los deportes de riesgo. Entre las propuestas más otoñales de una cocina emocional inspirada en los recuerdos de la infancia, destacan las recetas con setas, la fondue de quesos, los mejillones a la crema con patatitas fritas o los platos cárnicos como el Chateaubriand con salsa bearnesa o las albóndigas suecas con puré de patatas y mermelada de arándanos.

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