mayo 29, 2024

Descubre el carácter de las ciudades, villas y pueblos catalanes. Sede de diferentes culturas, han vivido diversos momentos de esplendor, quedando todos ellos plasmados en su arquitectura, así como en el carácter que las hace únicas.

Mura

Mura es un pequeño pueblo de aire medieval que conserva el encanto de sus callejuelas empedradas. Situado en el centro del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, a 57 km de Barcelona, la naturaleza domina el paisaje. Las construcciones humanas son tan antiguas y fueron levantadas con tanto acierto que se hallan completamente integradas en el entorno. Visita Las Tinas del torrente del Flequer y Las Tinas de Bleda, maravillosas construcciones de piedra seca que servían para almacenar la uva y fabricar el vino hace más de 150 años o realiza una ruta para descubrir el pasado de Mura, el Puig de la Balma y el Molí del Mig, sin olvidar degustar el poti-poti, el plato típico de Mura con el bacalao y las patatas como ingredientes esenciales.

Santa Pau

Santa Pau, en la Zona Volcánica de la Garrotxa, te espera para desvelarte sus secretos labrados en murallas y callejones de piedra. Déjate seducir por una de las plazas porticadas góticas mejor conservadas de Cataluña, donde también podrás degustar los famosos fesols, distinguidos con la denominación de origen protegida Santa Pau, la única DOP de la comarca de la Garrotxa. Viajar a Santa Pau supone una inmersión en un paisaje único de bosques singulares y cráteres. Disfruta de un apasionante vuelo en globo sobre el verde infinito en conjunción con el negro del basalto y los tonos cobrizos de la lava o realiza una ruta en carruaje por la Fageda d’en Jordà, un bosque de hayas muy especial porque crece sobre la colada de lava del volcán del Croscat.

Prades

Prades está situada en un altiplano a 950 metros de altitud sobre el nivel del mar, en el corazón de las montañas homónimas. El pueblo se integra de manera armoniosa en un entorno natural impresionante que invita a realizar todo tipo de actividades deportivas, culturales y lúdicas. Su clima atlántico la convierte en un destino ideal para el verano y un lugar perfecto para disfrutar de la nieve en invierno. Sus calles serpenteantes y estrechas acogen numerosos puntos de interés entre iglesias, plazas y fuentes, así como los restos del castillo. Conviene visitar el Parque astronómico de Prades, aventurarse a una excursión a pie o en bicicleta o combinar el turismo activo con el enoturismo y el oleoturismo parando en una bodega  del Priorat, ambas opciones con El Brogit.

Montsonís

El pequeño pueblo de Montsonís fue un enclave de gran importancia durante la Edad Media por su situación fronteriza con el mundo árabe. Coronado por un castillo que acogía a los numerosos peregrinos que recorrían el Camino de Santiago, en la actualidad la bandera sigue ondeando en la torre del homenaje para indicar que la fortaleza está habitada y en uso. Una visita al castillo de Montsonís permite revivir la cotidianidad de los habitantes de la zona durante la época medieval, permitiéndonos viajar siglos atrás. Visita el Monasterio de Mare de Déu de Salgar, degusta los productos gastronómicos típicos de la zona en la Botiga de Montsonís o crea obras en plena naturaleza, utilizando materiales naturales como piedras, hojas o tierra con Land Art.

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