Rafa Peña, chef de Gresca: “Queremos despeinar al Santo Mauro”

 

Rafa Peña, chef y propietario del afamado restaurante Gresca en Barcelona, abre nuevos fogones en las cocinas del emblemático hotel madrileño Santo Mauro: “Nuestra cocina es desenfadada dentro de la formalidad

 

La oferta gastronómica de Gresca en el Santo Mauro se divide en dos ambientes: uno más formal en el elegante restaurante del hotel, La Biblioteca Gresca, y otro más casual, el Gresca Wine Bar, en sus salones recién renovados y en el jardín, ideales para un afterwork informal gracias a su variada selección de vinos naturales y orgánicos y el incomparable bikini de Gresca, una de los imprescindibles de la casa.

 El aclamado restaurante Gresca desembarca en Madrid de la mano del emblemático hotel Santo Mauro y lo hace en un entorno completamente diferente a lo que nos tiene acostumbrados. Entre dependencias palaciegas que esconden la historia de España, y los secretos más íntimos de las familias de la alta burguesía española desde comienzos del siglo XX.  Consciente del desafío, su chef Rafa Peña, pretende dar un giro de tuerca a la oferta gastronómica que nos tenía acostumbrados trayendo al palacio, una propuesta diferente y rompedora tras su éxito en Barcelona. “Queremos que la gente de Madrid no tenga miedo de entrar al Santo Mauro. Nuestro reto es jugar con un ambiente formal y que nuestra cocina, más desenfadada, se adapte al estilo Santo Mauro y al palacete”.

 

Rafa, en su propósito de “despeinar al Santo Mauro”, juega con el marco incomparable que ofrece el edificio y el jardín del hotel y se lo lleva al terreno de Gresca. Su local de Barcelona, con bullicio, cocinas abiertas y estética canalla, se adapta al ambiente palaciego de Santo Mauro, pero sin perder la personalidad que les ha convertido en uno de los restaurantes más apreciados en Barcelona por cocineros y foodies. La cubertería de plata combina a la perfección con el famoso bikini Gresca y los manteles de hilo maridan con la nueva bodega que Peña y su equipo han incorporado al Santo Mauro, con una selección diferente de vinos naturales y orgánicos.

La oferta gastronómica que Rafa Peña ha diseñado para el Santo Mauro se puede saborear de dos formas diferentes adaptándose a las necesidades del comensal; El Gresca Wine Bar, con una carta más informal y con horario ininterrumpido en los salones y en el jardín exterior; y La Biblioteca Gresca, la apuesta más clásica y formal dentro de palacio entre multitud de libros e historias. Pura sofisticación.

 

En La Biblioteca se ubica la oferta y el ambiente más formal, con una carta a la que diariamente se le añaden sugerencias y modificaciones marcadas por los productos de temporada, gracias al marcado carácter de cocina de mercado que Rafa Peña quiere dar a todos sus platos.

Liebre a la royal, suquet de pescado, lubina en salsa verde de almejas se podrán degustar en La Biblioteca Gresca, mientras que en Gresca Wine Bar, se podrá degustar los platos más conocidos y aclamados de su restaurante de Barcelona como su sándwich de trompetas de la muerte con yema de huevo que ya están enamorando a los comensales madrileños.

En los salones del Santo Mauro y en el jardín, Gresca ofrece su versión más desenfadada. Una propuesta informal ideal para aperitivo, afterwork o salidas nocturnas gracias a su cocina non stop, con horario ininterrumpido de 13:00 a 23:00 horas. Todo ello en un ambiente distendido y un vibrante acompañamiento musical gracias al trabajo del compositor Lucas Vidal.

 

Un ambiente propicio para tomarse un vino, de la amplia bodega de vinos orgánicos y naturales seleccionados por Rafa Peña, acompañado del famoso bikini de Gresca, marca de la casa del restaurante. “Lo hacemos con pan de miga de masa madre, cortado muy fino. Lleva panceta curada, queso comté y finas lonchas de lomo y se marca en la plancha con peso. Su sabor es sorprendente. A mí me recuerda a la sobrasada”, cuenta Rafa Peña sobre una de sus creaciones más famosas.

El hotel Santo Mauro ha reabierto sus puertas este diciembre tras una profunda renovación con una mirada optimista hacia la innovación y el futuro, pero sin perder la personalidad y el alma del espectacular conjunto palaciego. Lorenzo Castillo ha vestido el palacio y sus jardines con un estilo neobarroco y vanguardista. La iluminación de María Covarrubias convierte cada rincón del hotel en una atmósfera inigualable. Y el paisajista Fernando Valero ha vuelto a hacer brillar un jardín centenario, actualizado con plantas autóctonas. Todo ello formando un conjunto imprescindible en la arquitectura y el alma del centro de Madrid.

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