La Vella Farga presenta su restaurante gastronómico basado en una cocina de autor, atrevida y con producto de proximidad

El chef Carles Esquerrer dirige la oferta gastronómica de este hotel con encanto donde la cocina de payes y montaña tratada con exquisitez es la protagonista de la mesa

Producto de proximidad, de temporada, cocina al estilo tradicional catalán, respeto al máximo de las propiedades saludables de cada ingrediente natural y un trato y servicio exquisitos en la sala. Con estas credenciales se presenta la gastronomía del hotel de lujo con encanto La Vella Farga, cuyos fogones dirige el chef Carles Esquerrer, que ha diseñado una variada y exquisita selección de platos basados en la cocina de montaña con un toque de autor evocando las antiguas casas de comidas.

La propuesta culinaria de Esquerrer reinterpreta algunos platos clásicos de la gastronomía catalana y reflejan fielmente el territorio del Solsonés, comarca leridana situada a más de 800 metros de altitud a los pies del Pre-Pirineo. “Nos basamos mucho en platos donde la proximidad del producto y la estacionalidad definen el menú de cada temporada y nos marcan el día a día de la cocina”, señala Carles Esquerrer.

Granjas de la zona, fértiles campos de cultivo de los alrededores, pequeños huertos vecinos y diferentes cooperativas locales nutren a diario la despensa del hotel con carnes, pescados, frutas, verduras, hortalizas y lácteos, entre muchos otros productos de proximidad y altísima calidad.

“Lo que buscamos es que el comensal viva una experiencia memorable, desde su llegada al hotel y recepción con una copa de cava hasta que se levanta de la mesa tras degustar una comida inolvidable”, añade el chef.

Con este propósito, Carles Esquerrer plantea diferentes opciones gastronómicas para el cliente del hotel o el visitante de fuera. De martes a viernes, ofrecen a 25€ por persona, el menú semanal Tastets, compuesto por un aperitivo y cuatro platos en formato tapa, además de postre, vino y agua. En este menú se pueden degustar algunos clásicos de la carta, como el Tagliatelle con salmón, ajos tiernos, espárragos y espuma de queso de eneldo o Crema de alcachofas con su crujiente y brandada de bacalao, entre otros platos que van variando según la temporada y semana.

Los viernes por la noche y los fines de semana la propuesta se completa con una carta de autor muy orientada a la zona, donde se reinterpretan con mucho respeto algunos platos clásicos de la cocina tradicional catalana. Dos de las propuestas más aclamadas son el Canelón de calabacín relleno de pollo de corral con vinagreta de tomate y pistachos y el Hatillo crujiente de rabo de toro, puré rustico de patata y setas.

Para los más foodies o que desean degustar distintos platos de la carta, la opción más recomendada es el itinerario gastronómico que ofrece, a 75€ por persona, un aperitivo y nueve platos que maridan diferentes verduras, carnes y pescados con los mejores vinos de la bodega, cuya selección se ha inspirado en el estilo de cada una de las habitaciones del hotel.

En la carta Casual o de room service se pueden encontrar exquisitos bocadillos, platos ligeros, ensaladas y otros entrantes y postres para paladear al lado de la chimenea en invierno, en la piscina si es verano o en la habitación saboreando de manera relajada platos sencillos pero de gran calidad.

El apartado de los desayunos también merece una distinción especial. Servidos en un gran buffet en el centro del comedor, todo tipo de frutas y zumos naturales, embutidos de la zona, mermeladas caseras y panes ecológicos, pasteles y bollería elaborados en el horno del hotel dan la bienvenida al huésped por la mañana y le desean buenos días con un desayuno saludable, energético e inolvidable.

El ingrediente principal de la cocina de Carles Esquerrer es su gran pasión, que se distingue por el esfuerzo con el que realiza cada plato y su insistencia en no dejar de probar e innovar. Sus dotes de liderazgo le permiten controlar y organizar los tiempos de cada uno de los miembros de su cocina, así como la cocción exacta de los ingredientes. Es creativo, posee alta iniciativa y un gran sentido estético para emplatar. Sus toques innatos de genialidad le permiten disfrutar al máximo en los fogones.

El restaurante de La Vella Farga es un espacio muy singular que juega con una atrevida y harmónica combinación de tonalidades donde la luz natural toma protagonismo durante el día y por la noche se crea un ambiente cálido muy cuidado.

La Vella Farga se encuentra en Lladurs, un pueblecito de la provincia de Lérida de poco más de 200 habitantes situado en la conocida como comarca de las mil masías. Emplazado en una gran explanada con vistas a los cuatro vientos, el hotel destaca como una de las mejores muestras de la masía tradicional catalana.

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