10 postales para disfrutar del buen tiempo en Irlanda

La isla de Irlanda ofrece una lista casi interminable de propuestas para disfrutar de la primavera y el verano al aire libre. Esta es tan solo una pequeña selección.

Con la llegada de las suaves temperaturas de estos próximos meses, los tonos verdes de los paisajes de Irlanda y el azul de sus costas se intercala con los vivos colores de sus pueblos y ciudades. El silencio del sosiego en sus colinas y acantilados destaca con el murmullo y el gentío de sus mercados y festivales. Los paseos por las calles y avenidas se entremezclan con jornadas en bicicleta, con mañanas tomando el sol en parques y jardines y con todo tipo de actividades en las zonas más naturales. Y la prueba más fehaciente es esta serie de postales de Irlanda que no puedes perderte en tus escapadas de primavera y verano.

Galway Arts Festival. En pleno corazón de la ruta costera del Atlántico, la ciudad es conocida por su creatividad artística y por su energía y ritmo contagiosos, que se exhiben a lo largo de todo el año con un calendario repleto de festivales y eventos, sin olvidar su riqueza culinaria (de hecho, el condado de Galway es Región Europea de la Gastronomía en 2018). Repleta de sonidos tradicionales y manteniendo una pintoresca estética medieval, acogerá en el mes de julio su emblemático Festival Internacional de Arte, que ofrece un intenso programa de actividades y espectáculos, incluyendo teatro, danza, música, ópera, shows callejeros, artes visuales, debates y comedia. The Guardian lo ha clasificado como uno de los 5 mejores festivales de verano en Europa.

La memoria de Cobh. La conexión con el mar es muy fuerte en esta preciosa ciudad costera del condado de Cork, que irradia un legado marítimo desde tierra firme hasta la costa. Destaca en su puerto las casitas multicolor y sus tejados, que rodean también su sorprendente catedral. En 1912, Cobh vivió la llegada del Titanic, al que embarcaron 120 pasajeros. En la Titanic Experience, los visitantes se sumergirán en la crónica de aquel malogrado viaje, siguiendo las vidas de aquellos que zarparon desde la ciudad. Destaca además el Cobh Heritage Centre, que lo lo explora todo: desde Annie Moore, la primera inmigrante que atravesó la Isla Ellis camino de Nueva York, hasta los barcos de convictos que salieron rumbo a Australia en 1801.

La cría del caballo en los Establos Nacionales. Cada primavera, Tully, en el condado de Kildare, estalla en colores con las flores de sus jardines y ve nacer hasta a 250 potros. Sigue así la tradición de excelencia ecuestre que comenzó el coronel William Hall Walker hace más de un siglo, cuando fundó una granja de cría y se alzó como uno de los criadores de mayor éxito de la época. Hoy, los Establos Nacionales son visitables para el público, que puede comprobar hoy en día la extravagante huella del coronel en cualquier rincón (por ejemplo, las claraboyas en las cuadras, cuya finalidad era que los caballos contemplaran las estrellas). Hasta junio pueden contemplar el trasiego de los empleados, que se preparan para diversos nacimientos al día y cuidan de los pequeños y tiernos potros. La visita se extiende hacia los jardines japoneses de la finca, conocidos como los mejores de su clase en toda Europa.

Carrick-a-Rede, un puente colgante de cuerda con 250 años. La Ruta Costera de la Calzada en Irlanda del Norte es probablemente uno de los ‘road trips’ o viajes de carretera por litoral más encantadores y con carácter que los viajeros puedan encontrar. Entre las numerosas panorámicas que encontrarán, como es el caso de la archiconocida Calzada del Gigante, destaca Carrick-a-Rede, un puente de cuerda que une la isla de Carrick con el condado de Antrim y que en su día fue tendido por los pescadores, quienes se dedicaban a la captura del salmón de la zona. Los visitantes pueden cruzarlo, disfrutando de un paisaje natural que quita el hipo (llegando a divisar la isla de Rathlin e incluso Escocia), mientras sienten la brisa marina en su rostro y se balancean a 30 metros de altura.

Howth y su mercado. Un encantador pueblecito costero, íntimamente ligado al arte de navegar, al que se recomienda llegar precisamente en barco desde la vecina Dun Laoghaire. Al desembarcar en el puerto de Howth, se abre el apetito al contemplar los mejores restaurantes de marisco del condado de Dublín. Pasear por el puerto, coger un barco y visitar la pequeña isla de Ireland’s Eye, o recorrer la ruta de Howth Head con el impresionante acantilado de Howth son actividades casi obligatorias aquí, al igual que su mercado: una experiencia única que tiene lugar cada fin de semana y en festivos, con gran variedad de productos orgánicos, productos recién horneados, joyas, ropa, antigüedades y mucho más.

Bloomsday Festival, en Dublín. La tradición literaria de la isla Esmeralda es una de sus principales señas de identidad. Entre los numerosos nombres de autores que recorrieron sus calles y habitaron sus pueblos destaca James Joyce, uno de los escritores más importantes e influyentes del siglo XX. Ulises, una de sus obras clave, sucede en Dublín y trata acerca de Dublín. Cada año, el 16 de junio, la ciudad le rinde tributo la fiesta de Bloomsday, cuyas celebraciones suelen incluir vestir a modo de personajes del libro y con prendas que recrean el estilo de la época. Uno de los artículos de lujo de Bloomsday es el sombrero de paja. Las celebraciones se presentan en diferentes formas, como lecturas públicas, representaciones y visitas a los lugares y establecimientos mencionados en el libro. Dublín se torna así en una estampa pintoresca, un reflejo histórico que puede maridarse con los pubs con música en directo que salpican el plano de la ciudad.

Las Islas Arán, listas para explorar. Las aguas que bañan el condado de Galway es el entorno marítimo sobre el que se extienden Inis Mór, Inis Meáin e Inis Oírr o, lo que es lo mismo, las Islas Arán. Conservando muchos aspectos de la vida tradicional irlandesa, este trío de peculiares formaciones fascina a los miles de visitantes que llegan a ellas cada año con su paisaje entrecruzado con muros de piedra, una característica tradicional del occidente irlandés. Para llegar a ellas, basta con disfrutar de un inspirador trayecto en ferry desde Rossaveal, a las afueras de la ciudad de Galway, o un vuelo de 8 minutos desde Connemara. Desde playas de arena fina y aguas cristalinas, hasta casas rurales con techos de paja, el casco oxidado y con aspecto extraterrestre del Plassey, un carguero que se hundió durante una fuerte tempestad atlántica en 1960, fortalezas singulares y sus típicos jerseys de punto, las Islas Arán son una atracción estupenda para recorrer en bicicleta.

Una cita para el senderismo en las montañas. Y, concretamente, en las Mourne Mountains. Es excitante comprobar la gran cantidad de festivales de senderismo que salpica el calendario irlandés. Del 22 al 24 de junio de 2018 tendrá lugar el Mourne International Walking Festival, una oportunidad estupenda para cruzar algunos de los puntos más atractivos de esta cordillera de Irlanda del Norte, con rutas que varían entre los 10 y los 40 kilómetros, y diferentes niveles de dificultad y requerimientos físicos. Una gran oportunidad para socializar al aire libre, contemplando la asombrosa fauna y flora que se extiende en este territorio, como halcones peregrinos, busardos ratoneros y bisbitas pratenses, así como la mariposa speyeria aglaja, o simpáticas ovejas que pastan en las laderas.

La mayor cascada de Irlanda. El paisaje natural de Wicklow encierra 19 hectáreas de amplios jardines tan increíbles que han sido votados los terceros mejores del mundo por National Geographic. Estos se extienden rodeando la mansión Powerscourt, adornando el terreno con un sinfín de jardines amurallados, innumerables especies de flores, árboles y arbustos, lagos ornamentales e, incluso, un cementerio de mascotas. En sus alrededores emana la Powerscourt Waterfall, la cascada más alta de la Isla Esmeralda, con 121 metros de caída, que lleva atrayendo visitantes desde hace más de 200 años. Es, además, un refugio para la vida silvestre, donde los entusiastas de la observación de aves podrán contemplar a algunos de los lugareños, como el pinzón, el cuco o el cuervo. Además de la propia cascada, es obligatorio hacerse una foto con las imponentes secuoyas, plantadas en 1860.

Unas murallas que cumplen 400 años. Recorrer la Ruta Costera de la Calzada que serpentea desde Belfast hasta Derry-Londonderry es una propuesta que promete el mejor álbum fotográfico de recuerdo que el viajero pueda imaginar. Y allí, al final de la ruta, se extiende esta coqueta ciudad, rodeada por un sistema de murallas de 1,5 kilómetros de circunferencia y entre 3,5 y 10 metros de grosor. Su construcción, ordenada por el rey Jacobo I, cumplió a la perfección su cometido, ya que durante estos siglos no han caído. Todo un símbolo de fortaleza que cumple su cuarto centenario en 2018 y que invita a ser paseado, disfrutando de las bonitas panorámicas que ofrece el trazado urbano de Derry-Londonderry: el edificio Guildhall, centro neurálgico del vibrante Guildhall Square que destaca por su ladrillo rojo; el Puente de la Paz y los murales, un gran referente de arte moderno con mensaje a un nivel de calidad similar a Belfast.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *