Sumérgete en la maravilla del Geoparque de Molina Alto-Tajo

Al recorrer el amplio territorio del  Geoparque de la comarca Molina-Alto tajo es inevitable llenarse de admiración por el inmenso  patrimonio geológico de sus tierras. El verde de sus montañas despampanantes y el turquesa de los ríos que se asoman dejan claro que este es un espacio natural lleno de cultura a descubrir, paso a paso.

La amplitud del Geoparque apreciada desde uno de sus tantos puntos
El Geoparque,  cuenta con una red de importancia geológica así también como con sitios de importancia etnográfica, ecológica y cultural. La Comarca de Molina-Alto Tajo fue aceptada como miembro de las redes europeas y global de Geoparques en el 2014, lo que ha incrementado el desarrollo de la comarca como el inevitable interés turístico. El Geoparque, territorio amplio y lleno de posibilidades destaca por sus magníficos recursos y sus inmensos paisajes llenos de vida y color. Hostelería y turismo tuvo la maravillosa oportunidad de conocer a profundidad esta zona en un viaje lleno de aventuras y descubrimientos.

 

La cueva de Los Casares al fondo
Primera parada, la sorprendente  “Cueva de los Casares” (Risa de Saelices, Guadalajara). La Cueva, patrimonio mundial de la Unesco alberga uno de los conjuntos de grabados paleolíticos más importantes del mundo, especialmente por su variedad y representación de arte grabado. Los visitantes, especialistas y curiosos descubren un universo del Arte Paleolítico que deja inevitablemente lugar a muchas interpretaciones. El Arte Rupestre de la cueva está marcado  por una época dictada en el tiempo y en donde surge un híbrido artístico señalado por las diferentes capacidades al hacer y crear arte. Los grabado de la misma solo se pueden datar por comparación estilística al no haber aún ningún método determinante. La muestra real del Arte Paleolítico señala la dedicación y el trabajo de quienes habitaban las cuevas para generar tan magníficos resultados.
 
Grabado de la cueva

Aquellos hombres vivían aquí, recolectaban y cultivaban sus alimentos, definían sus territorios de caza y buscaban el agua cerca. Instalados ya en este espacio, sus grabados solo son muestra de sus vidas y tradiciones como comunidad.  La historia que encierra esta cueva y el paisaje que la rodea muestra  el transcurso del tiempo en el que hombres, con diferentes propósitos sobre el espacio, vivieron y se establecieron aquí, dejándonos hoy un gran patrimonio a descubrir.  Los caballos de los Casares, principal representación de los grabados, deja claro también la importancia plena de los animales en el inicio de la asentaciòn.

Vista desde “La Cueva de los Casares

La continuación de las imágenes antropomorfas nos revela de igual manera los primeros rituales chamánicos de la Humanidad. La Hierogamia (matrimonio sagrado) y sus rituales para la fertilidad se encuentran también interpretados en las imágenes de la cueva, lo que ha generado un gran interés de diferentes investigadores y arqueólogos aunque cabe mencionar que la cueva ha sido descubierta recién en el año 1931-1932. Las figuraciones naturalistas de animales y las representaciones esquemáticas antropomorfas resume el ser humano que habitaba estas cuevas en aquellas épocas. 

Entrada de la Cueva


Un ser humano que aprendió a dominar el fuego para iluminarse con él, un ser humano que aprendió a cocinar todo lo que caza y recolecta y que finalmente ha llegado a plasmar sus sentimientos en figuras y símbolos para que hoy, investigadores y curiosos podamos contar con la fortuna de recrear este maravilloso pasado. La cueva y sus grabados dibujan vidas pasadas en un lugar que encierra cierta energía mística y que necesariamente se debe visitar para asimismo tener un profundo viaje al pasado.

Al fondo “La Cueva de los Casares”

El camino sigue y nosotros con él, así que nos dirigimos al Monasterio de  Buenafuente. Fundado alrededor de 1246, el Monasterio eclesiástico es el único que continua sus labores en la provincia de Guadalajara. Antiguo Monasterio Romano, ha sido fundado por Gómez Sancha, señor de Molina. El Monasterio con sus altas paredes que cierran a Buenafuente ha seguido una ardua labor de oración interrumpida por mas de 8 siglos. De igual manera, el Monasterio cuenta con 7 monjas de clausura, quienes a su vez se ocupan de las labores correspondientes no solo del monasterio sino también de la residencia y hospedería que funciona todo el año.

Rincones del “Monasterio Buenafuente”


Al recorrer los rincones de este silencioso lugar se logra percibir la unión entre una comunidad eclesial que evidentemente forma un conjunto espiritual. El asombroso lugar, su capilla, residencia y propio monasterio como sus espacios al aire libre regalan un momento de paz y tranquilidad para quienes viven un planteamiento espiritual. Es así como reciben constantemente a huéspedes que vienen en busca de silencio en un encuentro especial. 

Camino en El Monasterio. Al fondo, parte de la hospedería

La hospedería, que funciona todo el año excepto en enero y febrero, abre sus partes a personas solas o matrimonios. Como es evidente, no se convive con las monjas, quienes participan en su medida siempre de una forma muy reservada. Sin más que un aviso para venir al encuentro con el silencio y la espiritualidad, Buenamente ofrece habitaciones individuales, especialmente,  para favorecer precisamente esta reunión. Por supuesto quienes vienen deberán colaborar con las tareas y deberes comunes aunque no es obligatorio asistir a las oraciones impartidas cada día.

 

El Monasterio que sobrevive gracias a la fundación Buenafuente no cobra un precio establecido pero recibe donativos. La comida y alimentación también está a cargo de las monjas que cada día se ocupan de prepararlo todo para los huéspedes habituales como para los visitantes esporádicos. El lugar es simplemente espectacular y vale completamente la pena conocerlo. Y para quienes anhelan vivir un tiempo de paz, silencio y  espiritualidad, el Monasterio se presenta como uno de los lugares predilectos que abren las puertas a este encuentro. Recorrer todo sus espacios genera cierta tranquilidad que asegura momentos de regocijo interior y que confirma la presencia de cierta espiritualidad que permanece y vive aquí desde hace ya mucho tiempo.
El camino continua después de esta maravillosa experiencia dirigiéndonos hacia Zaorejas. El camino nos lleva a atravesar paisajes relucientes llenos de vida y color. Visita obligada al Rio “Puente de San Pedro”, paraíso natural que deslumbra con su belleza. 

                                     

El agua, que viene de paso desde el río Tajo, y el río Gallo incita a bañarse y sumergirse por su pureza y claridad.  Es comprensible que este sea uno de los destinos favoritos de quienes buscan la tranquilidad de la naturaleza en su estado más puro ya sea para practicar deportes acuáticos o para simplemente bañarse en sus piscinas naturales de aguas turquesas y que brillan con los rayos del sol sobre ellas.  

Puente San Pedro, maravilla natural

El puente San Pedro, definitivamente,  se queda en la memoria de quienes pasan por aquí. Seguimos ahora, esta vez, al Mirador de Zaorejas, de nuevo un lugar para conservar en la memoria. El mirador  permite apreciar un entorno natural en un vasto territorio que refleja la poca intervención del hombre.

El impresionante Mirador de Zaorejas


El atardecer cayendo sobre los picos de las montañas genera cierta conexión con el entorno. Las estaciones del año podrán apreciarse desde este sima que se impone en un valle verde y lleno de vida. Los rapaces que habitan el Geoparque podrán ser visibles desde este lugar que deja al desnudo la esencia misma de su naturaleza. En las noches, las estrellas se dibujan una a una en un cielo enmarcado por este maravilloso paisaje. Sin lugar a dudas este es uno de los puntos indudablemente necesarios a conocer. Su esplendor y encanto se respiran en un aire limpio y lleno de tonalidades.

Próxima parada, el Hotel Peñarrubia de Zaorejas, donde tuvimos la ocasión de conocer parte de la gastronomía de la Comarca. Su cocina tradicional ha estado marcada por los recursos existentes de una zona ganadera y de agricultores, por lo que es bastante común encontrar platos como el cordero o el cabrito. 

Gastronomía local

                               
Por supuesto y contando con los ríos y su fauna, la pesca ha estado siempre presente en la gastronomía local. Los peces como la “trucha asalmonada”, muy típicas de las aguas del Rio Tajo o del Rio Gallo, también se presta a diferentes preparaciones por su inigualable sabor. En este caso, el Hotel nos recibe con una fascinante oferta de platos tradicionales. Las entradas, en esta ocasión, morcilla de arroz, uno de los productos más valorados de esta región, croquetas de cocido, ensalada con un exquisito queso de cabra y  pimientos piquillos rellenos y en su salsa. Contundentes y sabrosos, cada una de los platos, refleja nuevamente las costumbres alimenticias de esta zona. El plato principal, cordero en su salsa acompañado de patatas. La carne suave, delicada y por supuesto de proximidad deja en evidencia que la matanza ha sido una práctica fundamental a lo largo de la historia de las diferentes familias que han habitado estos lugares. 

Cordero en su salsa acompañado de patatas al horno

El vino ha estado a la altura de la ocasión y el postre, bizcocho con chocolate caliente y helado nos han dejado a todos llenos de energía para continuar el descubrimiento de la Comarca.

 

Seguimos entonces, esta vez dirigiéndonos hacia Molina de Aragón, especialmente al Barranco de la Hoz, sin duda uno de los paisajes más emblemáticos del Geoparque. La diversidad del paisaje, dibujada con picos de diferentes formas y tamaño resulta maravilloso a la vista. Los afloramientos que se encuentran es sus fastuosos farallones sirven para reconstruir el clima y las condiciones de la tierra misma hace alrededor de 250 millones de años, lo que hace de este espléndido lugar uno de los lugares de España de mayor interés geográfico. 

Impresionante vista desde el Barranco de la Hoz


De nuevo la tranquilidad y pureza del aire de este apacible lugar llena el espíritu de cierto encanto y magia sobrenatural. Descendemos en un camino salvaje de escalones y paredes naturales de piedra que cualquier aventurero estaría encantado de realizar, hasta llegar al Santuario de la Virgen de la Hoz, cuya visita es imprescindible.  El Santuario (siglo XIII), se encuentra en el interior del espectacular barranco, en el término municipal de Ventosa. La Ermita, construida en la roca, se instaló con algunos canónigos de la orden de San Agustín. Asimismo, encontramos una fuente y una antigua hospedería  que fascina por su armonía y serenidad. El estilo renacentista que se logra observar hace aún  más virtuoso el entorno. El Santuario parece el escenario perfecto para encontrar paz y calma interior. De una belleza absoluta, este es sin duda uno de los lugares esenciales a visitar.

La noche cayendo en el Santuario de la Hoz

La noche empieza a caer y con ella la temperatura que desciende abruptamente decorando el paisaje de neblina en una aire frío pero lleno de vida. La sensación de pureza se respira. El alojamiento “El Palacio de Molina” nos espera con una agradable cena para terminar con broche de oro este increíble día en la Comarca de Molina. Nos reciben con diferentes entradas como las típicas croquetas, quesos y jamones de la casa, ensalada fresca y una gran variedad del típico “morteruelo” una especie de paté elaborado con hígado de cerdo y otras carnes. 

Tabla de quesos y jamones de la casa

A continuación el plato de la noche, Dorada a la plancha, otro de los peces autóctonos de la región, todo acompañado nuevamente por un vino tinto elegido para la ocasión.

Después de esta majestuosa cena, nos dirigimos ahora al Alojamiento “El Molino del Batán”. El Hospedaje, donde nos reciben muy amablemente, se rodea de naturaleza verde y pequeños riachuelos. Un lugar especial lleno de encanto  donde se hace evidente la preferencia de muchos para celebrar matrimonios o eventos importantes. Pasamos una noche tranquila escuchando el agua correr y el ruido de los insectos susurrar en la noche. Empezamos un nuevo día con la alegría de descubrir las agradables sorpresas que este lugar nos depara. Un desayuno simple pero sabroso nos llena de energía para nuestra próxima aventura.

Hotel rural Los Batanes

Nos dirigimos ahora hacia Zafra, donde visitaremos su Castillo, “El castillo de Zafra”, uno de los tantos castillos que se encuentran en el Geoparque. Situado sobre una antigua fortificación, esta ubicación lo situaba en una zona estratégica de gran importancia en la frontera de reinos cristianos y musulmanes. Sus muros, de origen musulmán, se alzan sobre una atalaya rocosa.

 

Castillo de Zafra

El Castillo era uno de los más importantes de la Edad Media, pudiendo albergar más de 500 hombres a pesar de sus pequeñas dimensiones. Asimismo, el castillo y toda su historia y belleza son apreciados y valorados por muchos que buscan recrear la historia de guerras y caballeros de esta zona, Castilla de la Mancha. Cabe mencionar que el Castillo también ha sido fuente de inspiración para productores cinematográficos que se han valido de sus magníficas y antiguas edificaciones para realizar escenas importantes de guerras o batallas. Entre ellas, la famosa y conocida serie “Juego de Tronos” que ha sabido aprovechar la magnificencia del Castillo de Zafra para grabar uno de los capítulos más importantes de la serie, lo que ha convertido asimismo esta zona, en uno de los lugares más visitados por aficionados. 

Majestuoso, el Castillo se levanta sobre rocas en una posición estratégica

No es para menos, la historia que encierra este lugar en episodios tan importantes como “La Concordia de Zafra” en el año 1223, o la rebelión de algunos señores feudales como el De Molina que  aprovecharon la ausencia del rey de Castilla, Fernando III para irse con el rey del otro bando,  León, Alfonso XI. Las historias, indudablemente son muchas puesto el Castillo se ubica en una zona amplia y vasta donde era incluso posible ver las señales de alerta provocadas con humo para avisar del peligro existente. 

Vista desde el Castillo de Zafra, punto estratégico de alerta

Se siente, se respiran las historias que indudablemente hacen parte de este espléndido lugar. La naturaleza, que ha sabido jugar un buen papel en este espacio, envuelve todo el castillo en una imagen que parece congelada en el tiempo. Nuevamente, la experiencia de pisar estas tierras parecen sumergirte a otro espacio del tiempo donde imaginar aquellas guerras y batallas hace parte del paisaje. Con el Castillo de Zafra en la memoria, seguimos a nuestra próxima parada a la localidad de Molina de Aragón.

Vista de lejos de la Ciudad de Molina. Al fondo se ve la muralla y su castillo

Nos reciben atentamente y con la alegría de quien conoce las maravillas de su ciudad y así empezamos una visitada guiada a lo más asombroso de este lugar. La ciudad de Molina de Aragón es el núcleo de la población más importante del Geoparque de la comarca de Molina-Alto Tajo. Cuenta aproximadamente con 3.500 habitantes y aglutina prácticamente un tercio de la población de esta región.

Encantadores callejones de la ciudad de Molina Alto

De igual manera, los monumentos, religiosos y civiles son presididos por su Castillo de murallas despampanantes. Es claro que esta zona cuenta con uno de los conjuntos histórico-artísticos más extraordinario de Castilla la Mancha. Su casco histórico, con aire medieval y rodeado de palacios, iglesias, monumentos religiosos, puentes, fortificaciones y casas pequeñas y decoradas con flores permiten contemplar la grandeza de una ciudad que parece detenida en el tiempo. Caminando por sus estrechas o amplias calles pudimos disfrutar viendo la Torre de Aragón, fortificación del siglo XII  que se encuentra levantada en una posición privilegiada por su amplia vista. Cabe mencionar, que asimismo, el Castillo de Molina de Aragón, en el mismo complejo, es uno de los más grandes e importantes de toda la geografía española, por lo que será imprescindible visitarlo mientras se pasa por aquí. El puente viejo, románico y que se extiende sobre el río Gallo, construido en el siglo XIII une la zona del antiguo monasterio de San Francisco con el casco histórico. Las aguas del río Gallo decoran inevitablemente la ciudad marcando la separación ente una parte de esta y la otra. La cantidad de edificios religiosos que encontramos en nuestro camino muestran el tesoro tan grande que esconde esta región.

Fachada de la Iglesia Santa Clara

Entre ellas, la iglesia de Santa Clara, pulida y llena de gracia, data del siglo XIII y cuenta con un impresionante portada de estilo Francés que solo incita a descubrir su interior. Nuevamente la historia se recrea en un ir y venir de encuentros entre las tantas iglesias y ermitas. Cabe mencionar igualmente que Molina de Aragón ofrece sorprendentes monumentos a visitar. El museo comarca también será otro espacio autóctono para descubrir el paso del tiempo de esta increíble zona.  Magnifica visita que nuevamente nos demuestra como la Comarca de Molina y todos sus encantos y virtudes están en cada rincón esperando a ser descubiertos.

Fotografía desde el puente que se extiende sobre el Río Gallo
Última parada y esta vez para nuestra última comida. Nos acercaremos entonces al Hotel “Los Acebos” de Peralejos de las truchas mientras observamos en el camino el maravilloso paisaje que deja el Río Tajo a su paso por la provincia de Guadalajara. Una vez más el panorama despierta suspiros y ganas de no querer marchar.
 

El Hotel, que como cada uno de los lugares de esta comarca nos recibe con grandes brazos abiertos, nos espera nuevamente con platos típicos y elaborados artesanalmente. Empezamos con unos provocativos patatones y sus respectivas salsas, rosa y blanca. Cocinados en su punto, son devorados con ganas cada uno de ellos. A continuación, espárragos verdes salteados en un apetecible aceite de oliva. Deleitoso y delicado, los espárragos hacen parte de la gastronomía local del lugar. Por supuesto las setas, igualmente característicos de la zona, son preparados delicadamente al ajillo resaltando lo mejor de su sabor salvaje. 

Trucha asalmonada con ajo, tocino y patatas, especialidad local

Preparados ya para el alto principal, la trucha asalmonada con ajo se roba la atención de los comensales. Para quienes prefieren la carne, el cordero asado ha sido una maravilla que gustosamente los invitados han devorado. Vino a medida y postres variados como el queso con miel, la natilla o el flan dan un cierre dulce perfecto a este viaje lleno de experiencias y naturaleza.

Queso típico de la zona con miel


Se termina el paseo por la Comarca de Molina-Alto Tajo y nos despedimos con la alegría y el regocijo de haber pasado dos maravillosos días en un lugar fascinante y cargado de historia y que se quedara para siempre en nosotros.

 

Hostelería y Turismo agradece el recibimiento y la increíble organización de los promotores, guías turistas y personas que se han encargado de mostrarnos la riqueza de esta deslumbrante región. A todos ellos, gracias por hacer de nuestra visita un inverosímil encuentro de paz, armonía y buena energía.

 

Sin lugar a dudas, a repetir una y otra vez. El Geoparque de Molina-Alto Tajo, una maravilla a descubrir.

 

 

Un reportaje de Melany Rendel

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